10 de mayo de 2007

No siempre [Carmen Luisa Pinto P.]



No siempre



No siempre podemos ser sueño,
mariposa colorida,
flor que aroma el sendero
bajo aquel arcoiris refrescado
de lluvia suspendida.
No siempre hemos de andarnos
de castañuelas en baile de corrida,
ni de campanas al vuelo en días de fiesta
porque todos los días no nacen santos
coronados de fieles para ferias.
Hay otros que andamos de mortaja
tras las huellas que hicimos de un antojo,
o de locos tentando a la miseria,
o feria desmontando los andamios
recogiendo lo últimos tinglados
del montaje de fiesta pueblerina
quedándonos hambrientos, trasnochados.
Entonces olvidamos la bulla de la risa,
nos ponemos huraños con la vida,
nos hacemos de lástima invasiva,
herejes en la duda de ese cielo
al que pudimos ir cuando creimos
que hacíamos de miel el universo,
para poder llamarlo paraiso.
Pero no siempre podemos ser sueño,
la vida trascurre en un empalmado
que permite el paso pues de tiempo en tiempo.

Aprovecha y ríe cuando esté presente
el simple motivo de algún desparpajo,
vuela mariposa sobre los jardines
de tus fantasías besando a las rosas
esos otros días de cosas hermosas,
de amores que matan pero mientras mueres,
baten castañuelas de nueva corrida
con bulla de feria, vuelo de campanas
para el nuevo tiempo de la misma vida.




Carmen L. Pinto P.

Así de sencillo [Migdalia Mansilla]


Así de sencillo



esta noche
quisiera sentirme
_desnuda de ausencias


los labios inertes
llenarlos de gestos
que desechen la nostalgia


escuchar sin dolor alguno
que existe un orbe
más allá de las angustias
-antorchas de dolor-
que se extinguieron
en el humo gris
de alguna sombra
acelerando el tiempo inminente
del término de la vida


esta noche
quisiera sentir
que no tengo la sed
_de los años perdidos


Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: cuando la luz se escapa, cuando los ojos se quedan ciegos, cuando las manos no encuentran el hilo donde…
Octubre 07 de 2006

De rendiciones y victorias [Carmen Luisa Pinto P.]



De rendiciones y victorias






Te rindes dices y me pregunto ¿en qué?... ¿ante quién?.

Frente a mi no será. En esta guerra nuestra, los vencidos serán los vencedores, obteniendo la pírrica victoria de una absurda batalla en la que el corazón obliga a andar entre contrarios y traidores.

Te rindes, cuando ya he preguntado mil veces ¿cuándo fui rendida?

Cuándo caí ante tu majestad de amaneceres, ante tu corazón de infantería indetenible, ante tu tiroteo de emboscada, tu repliegue de sombras en mis campos con tu invasión nocturna de desvelos.

Dejé de preguntarme, cuando supe que nunca he sido libre, que siempre he sido presa de tus caprichos ciudadanos, de tus andanzas , de tus viajes, de tus palabras de otros nombres, de tus secretos compartidos.

Desde entonces voy por el mundo, este mi mundo de improperios, arcabuces de museos, y argonautas, descubriendo tu imagen en mi presidio único, ese de voz y de papeles donde has ganado mi victoria para todos los siglos de distancia.



Carmen L. Pinto P.









Descarnada piel [Migdalia Mansilla]


Descarnada piel



se me levantó la piel de la carne
en la hora nona vegetal del sueño
sacudió de sí el desgaste del cuerpo que cubría
por el uso sin descanso
sin pausa de los minutos muertos
de las horas vacías que horadaron la distancia

en el tiempo del destino frágil del mañana

desplegó entera las páginas del libro de su historia
sorbió los besos que sintió en cada poro
buscó con denuedo en cada pliegue
en cada centímetro
las caricias que la recorrieron y sin viento del norte
sintió el anhelo del instante eterno de los ayes
del éxtasis vivido en el amor de hacer

se me levantó la piel
y desnuda de edades
y estaciones
quedé entre la fronda estremecida
que bajo el agua se quiebra




Migdalia B. Mansilla R.
fecha: cuando pasa abril, cuando llega el día después, la hora siguiente o el instante mismo en que ya no somos los mismos de ayer.
abril 25 de 2005

Espejismo [Carmen Luisa Pinto P.]



ESPEJISMO



En un pájaro azul de ala perdida
con pico de azucenas y albahacas
la ingratitud voló como una herida.
Se fue la bella niña enloquecida

por el camino de la madrugada

sin esperar al sol de la mañana.
Vagando en soledad desesperada
hsta el lago llegó,
posó
as alas,
pensando que la fuente

descubierta
calmaría su sed, acostumbrada
al viejo manantial del cual huyera.

Mas tarde comprendió con desventura
que no todo espejismo era agua pura,

pues al ir a beber en la corriente
el agua era cristal,
tan sólo hallaba

su imagen solitaria,

repetida,

en la sombra fatal

de su mirada.


Carmen L. Pinto P.