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22 de enero de 2009

De pie todos [Carmen L. Pinto P.]


De pie todos




De pie todos,
incluso yo que rengos recuerdos me apuntalan,
que sofoco los sueños sin derecho siquiera a las palabras,
que despedidas las ausencias - tantas- incinero sentidos y nostalgias.

De pie incluso,
los fuertes, los capaces, los que se andan
retando a cuatro manos con nosotros los pobres testarudos
los que a pesar de todos y de cuanto descubrimos lamentos en los muros.

En la cima
invisible del intento yo que soy sólo un pájaro perdido
en el depeñadero de la vida, sobrevuelo y me poso en debil rama
anidando el milagro de andar viva para retar al viento en las mañanas.



Carmen Luisa Pinto P.

24 de junio de 2008

Ambigüedad [Carmen L. Pinto P.]


AMBIGÜEDAD



Incorporada
a medias me sostengo
en esta vieja búsqueda infrahumana
de ser,
pero no estar,
o estar no siendo,
o de querer estar,
o estarme yendo,
o yéndome o seguir
o no siguiendo,
para poder
tenerte
por momentos.


Intento incorporarme,
me detengo,
rehuyo así tu voz
que nace dentro
donde no hay sitio para algún encuentro
que me arranque el molino de tus vientos.


Mas presa de ti mismo,
voy muriendo
en el abismo
de mis pensamientos
donde no sé si estar,
o estarme yendo,
o quererme quedar,
quedarme siendo,
o siéndome y sentir,
sentirme estando.


Es entonces,
que decides venir,
venir amando,
amándome
tan sólo por momentos,
cuando ya casi a penas
me sostengo.





Carmen Luisa Pinto P.

16 de diciembre de 2007

Respondiendo a un por qué [Carmen L. Pinto P.]


Respondiendo a un por qué







Porque llegaste tarde a las palabras,

porque ya los caminos se van haciendo estrechos,

porque en abrazo tierno del gastado horizonte
se nos vistió de ocasos el sol de los inviernos,

porque aunque soy estreno, mis ropas entre arrugas
de sábanas usadas conocen el misterio de viejas madrugadas,

porque ahora las alondras que desprenden sus alas
sobre las altas olas no inauguran el vuelo de tu piel, a mi cama,

porque soy un crucero de destino apretado entre
un rabo de nube y un halcón destrozado,

porque voy engarzada a un pasado de antojos
que se queda perdido en la luz milenaria que despiden sus ojos,

porque ya nada espero,

porque no habrán más puertos donde anclar con mi barca
en estos malos tiempos de vientos y borrasca,

porque de hacer caminos, desperté una mañana encendida
de asombros convertida en destino,

porque entre mis canciones fui perdiendo el sentido
de la dulce armonía de una voz encontrada,

porque todo lo tengo,

porque en tanta impresencia, renacieron los nardos de un
jardín encantado donde no juegan niños, sino toros dorados,

porque sin ser La Higuera que abochorna a la rosa, su susurro
me roza más allá del deseo cuando rompe el anhelo,
siempre al pie de su boca y mordiendo los labios me repite ¡preciosa!





Carmen Luisa Pinto P.
02/01/2004


25 de mayo de 2007

Versos complicados [Carmen L. Pinto. P.]


Versos complicados



Voy soñando en la distancia,
andando entre mis cantares,
con mis poemas vistiendo mis soledades.

Con tanta pena en el alma,
en mis letras otras tantas,
aún cultivo en la sonrisa una rosa blanca.

Con el leopardo de amigo,
vestida de verde monte,
salgo a despedir a diario el sol en el horizonte.

Náufrago de mis derechos
sobre la arena tendida,
lágrimas al mar regalo por tantas vidas.

Soy un soplo de esperanza
para un pueblo que mitiga
su pena, que en cada caña se vuelve ortiga.

Si no alcanzara a volver
con vida a la Patria amada,
seré ola de sus costas, siempre encrespada.
Carmen Luisa Pinto P.

15 de mayo de 2007

Declaración de auto fé [Carmen Luisa Pinto P.]


Declaración de auto fé



Ya no necesito hacer sexo con nadie, ni siquiera contigo.

No preciso tus manos sobre mi cuerpo en avalancha de aguacero, ni tus besos de fogata ardiente, ni tu voz rodeándome el abdomen en desafío de fantasmas para la cópula imprecisa o desgastada
o capaz o delirante, o insípida o alucinante.

No preciso de veras que vengas desnudo como decía Villena a mi fiesta de amor, ni como Buesa, tu, mi Buesa,que yo esté solamente con mi collar de perlas para morirte entre mis brazos a lo Dalton.

No preciso de la carne que baila en cada cuerpo nuestro a pesar de que la carne es débil y yo más débil aún que ando sin piel, sin músculos, sin huesos, hecha letra y pancartas, lumínicos inútiles.

Ya no preciso de nada de esas cosas que ayer u hoy tal vez, enardecían mi imaginación o mi esperanza.

Hoy sólo quiero un par de viejos sillones a la vera de una areca, en algún patio florecido para escuchar los versos de cualquier otro que no sea yo, bailando entre tus dientes, mientras cierro los ojos con la brisa.
Carmen L. Pinto P.

11 de mayo de 2007

Selva sombra [Carmen Luisa Pinto P.]



Selva sombra



Entre sombras
de un tul de madreselvas,

tul bordado en guipur

de tus miradas,
miradas como perlas de palabras,
te penetra la luz

de mi garganta,

que es un trino de alondra
cuando canta,
tras esa malla azul
donde se alza

la eterna

fiera

sombra

de mi selva

donde viven las ganas

que te nombran.



Carmen L. Pinto P.

10 de mayo de 2007

De bruces [Carmen Luisa Pinto P.]


De bruces


Del alto mirador de la pupila
saltó, sin opción de salvamento
el húmedo dolor de la distancia.
Cayó de bruces
esparciéndose en lluvia tibia y fina
sobre este litoral de tabla y caucho.
Allí quedó, preso en acantilados
en mi costa doliente y pedregosa
cual charco de suicidio silencioso
que no logró morir,
no halló descanso y bajo el sol ardiente de mis sueños
hoy es piedra de sal endurecida en la salina de mi desencanto.




Carmen Luisa Pinto P.

No siempre [Carmen Luisa Pinto P.]



No siempre



No siempre podemos ser sueño,
mariposa colorida,
flor que aroma el sendero
bajo aquel arcoiris refrescado
de lluvia suspendida.
No siempre hemos de andarnos
de castañuelas en baile de corrida,
ni de campanas al vuelo en días de fiesta
porque todos los días no nacen santos
coronados de fieles para ferias.
Hay otros que andamos de mortaja
tras las huellas que hicimos de un antojo,
o de locos tentando a la miseria,
o feria desmontando los andamios
recogiendo lo últimos tinglados
del montaje de fiesta pueblerina
quedándonos hambrientos, trasnochados.
Entonces olvidamos la bulla de la risa,
nos ponemos huraños con la vida,
nos hacemos de lástima invasiva,
herejes en la duda de ese cielo
al que pudimos ir cuando creimos
que hacíamos de miel el universo,
para poder llamarlo paraiso.
Pero no siempre podemos ser sueño,
la vida trascurre en un empalmado
que permite el paso pues de tiempo en tiempo.

Aprovecha y ríe cuando esté presente
el simple motivo de algún desparpajo,
vuela mariposa sobre los jardines
de tus fantasías besando a las rosas
esos otros días de cosas hermosas,
de amores que matan pero mientras mueres,
baten castañuelas de nueva corrida
con bulla de feria, vuelo de campanas
para el nuevo tiempo de la misma vida.




Carmen L. Pinto P.

De rendiciones y victorias [Carmen Luisa Pinto P.]



De rendiciones y victorias






Te rindes dices y me pregunto ¿en qué?... ¿ante quién?.

Frente a mi no será. En esta guerra nuestra, los vencidos serán los vencedores, obteniendo la pírrica victoria de una absurda batalla en la que el corazón obliga a andar entre contrarios y traidores.

Te rindes, cuando ya he preguntado mil veces ¿cuándo fui rendida?

Cuándo caí ante tu majestad de amaneceres, ante tu corazón de infantería indetenible, ante tu tiroteo de emboscada, tu repliegue de sombras en mis campos con tu invasión nocturna de desvelos.

Dejé de preguntarme, cuando supe que nunca he sido libre, que siempre he sido presa de tus caprichos ciudadanos, de tus andanzas , de tus viajes, de tus palabras de otros nombres, de tus secretos compartidos.

Desde entonces voy por el mundo, este mi mundo de improperios, arcabuces de museos, y argonautas, descubriendo tu imagen en mi presidio único, ese de voz y de papeles donde has ganado mi victoria para todos los siglos de distancia.



Carmen L. Pinto P.









Espejismo [Carmen Luisa Pinto P.]



ESPEJISMO



En un pájaro azul de ala perdida
con pico de azucenas y albahacas
la ingratitud voló como una herida.
Se fue la bella niña enloquecida

por el camino de la madrugada

sin esperar al sol de la mañana.
Vagando en soledad desesperada
hsta el lago llegó,
posó
as alas,
pensando que la fuente

descubierta
calmaría su sed, acostumbrada
al viejo manantial del cual huyera.

Mas tarde comprendió con desventura
que no todo espejismo era agua pura,

pues al ir a beber en la corriente
el agua era cristal,
tan sólo hallaba

su imagen solitaria,

repetida,

en la sombra fatal

de su mirada.


Carmen L. Pinto P.