
De bruces
Del alto mirador de la pupila
saltó, sin opción de salvamento
el húmedo dolor de la distancia.
Cayó de bruces
esparciéndose en lluvia tibia y fina
sobre este litoral de tabla y caucho.
Allí quedó, preso en acantilados
en mi costa doliente y pedregosa
cual charco de suicidio silencioso
que no logró morir,
no halló descanso y bajo el sol ardiente de mis sueños
hoy es piedra de sal endurecida en la salina de mi desencanto.
saltó, sin opción de salvamento
el húmedo dolor de la distancia.
Cayó de bruces
esparciéndose en lluvia tibia y fina
sobre este litoral de tabla y caucho.
Allí quedó, preso en acantilados
en mi costa doliente y pedregosa
cual charco de suicidio silencioso
que no logró morir,
no halló descanso y bajo el sol ardiente de mis sueños
hoy es piedra de sal endurecida en la salina de mi desencanto.
Carmen Luisa Pinto P.
Un poema para vibrar en cada uno de sus versos.
ResponderEliminarUn placer Carmen compartir este espacio contigo.
Un privilegio el hacerlo y más aún el crearlo.
Besos,
Migdalia