
Presintiendo amargos
En las vueltas sin fin
de este círculo perverso
en que se torna la vida,
presiento amargos desenlaces,
se me enchina la piel, tiemblo,
miro tus ojos, escucho tu voz
y sé de cierto que el adiós
se coló entre los dos.
Salgo de todo tu ser,
escapo de ti y al correr,
regreso transida de dolor
buscando el resquicio,
la hendidura que me muestre
el latido de tu corazón
que procure mi nombre.
Presiento amargos en el afán
de mis viejos anhelos,
de mis íntimos antojos
de vivir contigo una dicha callada,
un hurto a la felicidad
y sólo encuentro en el rescoldo
de un ascua agonizante,
un montón de cenizas
que el viento se lleva.
Presiento amargos silencios,
los ojos cerrados,
la quietud de mi cuerpo
en los sueños habitados
donde mi imagen danza libre
con los pies alados
en los móviles espejos.
Presiento amargos en el preludio
del crepúsculo de la vida.
Migdalia B. Mansilla R.
Fecha: desde el momento en que la realidad golpea a la ilusión y la saca del cuadrilátero de la vida.
Marzo 29 de 2005